Pablo Maojo
Lo positivo y lo negativo, el lleno y el vano, la luz y las sombras, lo vegetal y lo animal, desde la caverna más opresiva al mar más liberador, hacen de la escultura de Pablo Maojo una obra muy personal y consecuente con su ya dilatada trayectoria artística.
Detrás de una expresividad libre y brutal en la apariencia externa, las esculturas de Pablo son pura poesía y sensibilidad, encerrando en sí mismas toda una simbología de lo transcendente en una constante búsqueda de la ordenada relación entre la idea y la forma.
La alegría contagiosa de sus inconfundibles colores –rojos, azules, negros, amarillos– habla por sí sola de ese permanente estado de gracia que le envuelve y que él no derrocha de forma inconsciente, sino que administra en dosis sabiamente medidas.
|
Artistas